Se fue Guillermo Moreno.

Lo anunció el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro. Tras presentar su dimisión a la Presidenta, fue designado como agregado económico en la embajada de Italia. El 2 de diciembre dejará su cargo oficialmente.

El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se va del Gobierno y dejará su puesto el 2 de diciembre. Su futuro estará fuera del país: según anunció el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, será enviado a Italiacomo agregado económico en la embajada que la Argentina tiene en Roma.
La comunicación estuvo a cargo de Scoccimarro, en una sorpresiva convocatoria a la prensa en Casa Rosada. Como si se tratase de una alegoría al paso de Moreno por el Gabinete, el anuncio tuvocaracterísticas de papelón: una falla técnica de origen dejó sin sonido a la transmisión oficial en el momento en que el funcionario daba a conocer la información.
El día de Moreno había comenzado con turbulencias: por la mañana, se presentó en los Tribunales de Comodoro Py para pedir la anulación del procesamiento en su contra por las sanciones a consultoras que difundían índices de inflación alternativos a los que manipula el INDEC, el organismo de estadística que dominó durante casi cinco años.

 

Por la tarde, otro episodio volvió a dejarlo bajo la lupa. Su declaración jurada de 2012, difundida con varios meses de demora al igual que la de Cristina Kirchner y el resto de funcionarios oficiales, reveló que Moreno -pese a que promovía una fuerte campaña para el ingreso de dólares al país– había efectuado una fuerte apuesta por la moneda estadounidense en sus inversiones personales. Según la presentación, cerró 2012 con un aumento patrimonial de 460 mil pesos.

 

La salida de Moreno forma parte de la batería de cambios que puso en marcha ayer la Presidenta, tras su regreso -video coloquial de por medio- a la gestión. La decisión deja bajo el control absoluto de Axel Kicillof la política económica oficial. La relación entre ambos, cruzada por gestos tácticos para obtener el visto bueno de Cristina Kirchner, estuvo dominada por idas y vueltas. La última discusión de ambos tuvo como eje un tema todavía irresuelto: el control del dólar, en medio de un escenario complicado por el constante goteo de las reservas del Banco Central.

 

Moreno había llegado a la secretaría de Comercio Interior en abril de 2006, de la mano de Néstor Kirchner. A fuerza de aprietes y modales de compadrito, poco a poco fue ganando espacio en el áspero territorio kirchnerista. Además de dominar su cartera, en poco tiempo se convirtió en mandamás sin título del INDEC -al que le quitó buena parte de su credibilidad– y el Mercado Central, entre otras áreas. Los empresarios que lo visitaban, en riguroso off, contaban que los recibía con un revólver sobre el escritorio. Y que a continuación, les solicitaba sus números teléfonicos personales. Los llamados en tono imperativo se convirtieron en un clásico de su gestión.

Su paso, de menor a mayor, deja una larga lista de episodios polémicos y porciones abrumadoras de fracasos en el balance final. Desde el
cruce con Martín Lousteau -por entonces ministro de Economía- a quien le dedicó un gesto de «cortar la cabeza» en un acto realizado el 1º de abril de 2008; sus impotentes arrebatos para contener la escalada de precios, hasta los pintorescos viajes a Angola y Vietnam, repletos de escenas ridículas pero que poco aportaron en la carrera por obtener dólares frescos para la economía.

 

En el medio, una cruzada fanática contra el Grupo Clarín -de la que fue uno de los principales impulsores- y una colección de nombres pomposos que ya tienen un espacio en el archivo: Carne para todos, Congelamiento de precios, Supercard, las promesas de un dólar blue a 6 pesos, el blanqueo de capitales, los cupos agropecuarios, los CEDIN y BAADE; y quizás su última e insólita movida: el proyecto para vender pan a 10 pesos hasta las 10 de la mañana.

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