Eduardo Falú: adiós al maestro de las cosas nuestras.-

Deja un enorme legado como guitarrista y compositor, y un notable ejemplo como padre de familia y amigo.

Inconmensurable su legado, incomparable su talento y enorme su estatura de artista. La cultura popular argentina despide a uno de sus máximos referentes, el gran maestro Eduardo Falú, hijo de Salta, referente del mundo.

Autor de obras fundamentales del folclore nacional, falleció ayer a la tarde en su domicilio de la Capital Federal, a los 90 años.

Se casó con Aída Nefer Fidélibus y tuvo dos hijos: Eduardo y Juan José, quien es, como su padre, guitarrista.

Su carrera artística comenzó en estas tierras, se extendió luego a Buenos Aires y desde allí para todas partes del mundo.

En El Galpón, donde nació el 7 de julio de 1923, vivió junto a su familia poco tiempo, porque su padre decidió radicarse en Metán. Al almacén de su padre llegaron un día para la venta unas guitarras que, colgadas entre los serruchos y otras herramientas de campo, llamaron la atención del niño. Empezó a ponerla entre sus brazos y hacer sonar las cuerdas, y vio que cada vez era más grande la afinidad con esa caja de madera y seis cuerdas. A los 14 años se vino a la capital, donde terminó sus estudios secundarios, a la vez que empezaba a relacionarse con chicos de su edad, algunos más algunos menos, con similares inclinaciones artísticas. Es así que el joven Eduardo conoce a los grandes poetas del momento: Juan Carlos y Arturo Dávalos, Díaz Villalba, Saravia Linares y César Perdiguero. Con este último compone su primera obra: “Tabacalera”. Mas tarde escriben: “Por el San Bernardo”, una zamba en homenaje al cerro San Bernardo. Después: “Huaytiquina”, evocativa de la construcción del ferrocarril a Chile, que nunca se terminó.

En el año 1945, con César Perdiguero se fue a Buenos Aires, con quien además de cantar a dúo hicieron un recordado ciclo en Radio “El Mundo”. Mientras tanto, Eduardo alternaba sus presentaciones en diferentes escenarios de Buenos Aires, donde el folclore todavía no había llegado aún a la gran masa popular.

En 1950 grabó su primer disco para el sello TK. Volvió a Salta para reencontrarse con Jaime Dávalos, con nuevas ideas artísticas por la influencia de Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa, entre otros grandes de la literatura mundial.

Jaime Dávalos aportó a la literatura del folclore una magnitud poética, caracterizada por imágenes y metáforas, una modalidad que enseguida hizo suya Falú con su composición musical. La primera obra del binomio Falú-Dávalos fue: “Zamba de la Candelaria”, con algunos versos de Arturo Dávalos reconstruidos luego por Jaime.

De nuevo se radicó en la Capital argentina, allí decide perfeccionar y refinar su técnica de guitarra y empezó a estudiar con otro grande, Carlos Guastavino.

El camino por el éxito ya no tenía vuelta atrás para Falú. Viajó a Europa para ofrecer conciertos en Paris, en 1959 en el “Teatro de la Ville” y grabó su disco “Falú en Paris”. Luego actuó en Roma. En el año 1963 viajó por primera vez a Japón, ofreciendo más de cuarenta conciertos y con gran éxito, a tal punto, que repite la visita en 1965, 1966, 1969 y 1973, ofreciendo más de 200 recitales.

Promediaba la década del 60 cuando pisó por primera vez suelo norteamericano. Desde allí, a las grandes salas de España, Francia e Inglaterra. En 1972 volvió a Estados Unidos y ofreció conciertos en Houston, Washington y Los Angeles, y por tercera vez regresó al país del norte en1987 para realizar un concierto en el Music Hall de New York (con su hijo). En 1992, la Embajada de la Argentina y la Sociedad Cultural para Latinoamérica y el Caribe auspiciaron la presentación de Eduardo (junto a su hijo), en el St. John’s Smith Square de Londres. En 1996 Falú interpretó la Primera Suite Argentina en el “Royal Festival may” de Londres y fue acompañado por la Orquesta de Cámara Inglesa.

Una jerarquía artística, un legado cultural y un ejemplo de vida que seguirán viviendo cada vez que suene una guitarra.

Los datos

El Gobierno de la Provincia de Salta decretó duelo para hoy y mañana por la muerte del compositor y guitarrista salteño Eduardo Falú, por lo que se dispuso que las banderas Argentina y de Salta permanecerán izadas hasta media asta en su honor.

En 1999 escribió su Segunda Suite Argentina, para flauta traversa, corno y orquesta de cuerdas. En 2007, empresarios alemanes hacen posible la realización de un filme que cuenta la vida y obra del gran maestro salteño que ayer murió rodeado del afecto de familiares.

El 3 de junio de 1997 regresó una vez más a Europa. Meses después ofreció un concierto en el “Quenn Elizabeth hall” de Londres (junto a su hijo), ante un público que enmudeció con el rasgueo de su guitarra y aplaudió de pie su arte inigualable y novedoso.295613_620

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