RESPETUOSO ADIÓS A UN TENAZ DEFENSOR DE LA DEMOCRACIA

 

ESPECIAL (por Francisco Pancho Calderón).- Habrá muchos paranaenses -y foráneos también- que recordarán a Sergio Varisco por coyunturas judiciales de notable repercusión e inquietantes connotaciones, sin embargo, en esta despedida, prefiero evocar al político de profundas convicciones, de notables iniciativas, abierto espontáneamente a recibir y escuchar a la ciudadanía sin distinción de clases sociales.

Sergio apostó a la civilidad, al consenso de ideas, a la participación, al diálogo y miles de paranaenses encontraron en él a la persona capaz de liderar una ciudad de complejas particularidades en lo arquitectónico y cuyos vecinos nunca lograron ponerse de acuerdo en lo inherente a cuáles eran y son las prioridades a acometer por el municipio.


Su primer mandato (99/03), siguiendo el legado de su padre, Don Humberto Cayetano, se caracterizó por el desarrollo de la obra pública, el imprescindible mejoramiento en la prestación de servicios, la apuesta a la cultura, al deporte y al vecinalismo.


En esa gestión se lo veía caminar las calles como un hombre simple, pero formado y con conducta política y ética; dialoguista, pero decidido a la hora de fijar y cumplimentar objetivos de manera perseverante.


Era un dirigente comprometido socialmente. Incansable. Y, repito, ejerciendo un Gobierno de puertas abiertas, respetando solemnemente el espíritu democrático lo que provocó el respeto de todo el espectro político; inclusive presentándose como candidato a gobernador en las elecciones provinciales, en las cuales quedó en segundo lugar con el 34.49 % de los votos pese a haber soportado innumerables escarnios por la fatalidad acaecida tras un luctuoso accidente de tránsito que ocasionó la muerte de la edil Mercedes Lescano, una de las mujeres con mayor proyección política de la provincia, en aquellos años.


Dos años después, entre 2005 y 2009, Varisco se desempeñó como diputado nacional y demostró en el Congreso una loable erudición pero a la vez su férrea postura para defender los intereses de los entrerrianos, siendo autor y coautor de más de un centenar de proyectos de ley, entre ellos la intención de derogar el Código Aduanero, incentivar el cultivo de maíz y reintegrar el IVA para quienes acrediten la compra de fertilizantes, lo que permite diversificar el cultivo y proteger la tierra, frente a la sojización sin límite, o proponiendo un régimen para el ordenamiento del tema lechero, con calidad, tipo y precio para evitar la desaparición de los tambos.


De idéntico modo pugnó por incluir los montos del incentivo en el sueldo básico de los docentes e intervino activamente en el debate de la denominada “Ley de Medios”, acompañando con su firma todos los proyectos de repudio a los ataques contra la prensa encarados por funcionarios y grupos paraoficiales.
Con un prestigio sólido y bien ganado, se postuló en los comicios de 2015, siendo nuevamente elegido intendente de Paraná, asumiendo el cargo el 10 de diciembre de ese año.


En sus primeros meses de gestión trasuntó la sensación de mantener inquebrantable sus doctrinas, aunque, a veces exagerara su tozudez, su tenacidad, su empeño por otorgarle la insoslayable calidad institucional a su gestión.


Continuó hablándole al pueblo de corazón a corazón, incluyendo a todos y cada uno en el mismo proyecto ciudad.


Sin embargo, pasaron los meses, el país comenzó a agrietarse y la Capital entrerriana no estuvo exenta de una crisis casi inmanejable.


De repente, el Palacio Municipal comenzó a dar signos extraños, confusos, y las puertas, fueron cerrándose a medida que crecían protestas, reclamos, exigencias a lo largo y ancho de la ciudad, pero en especial irrumpieron llamativas complejidades con eclosiones en el ámbito más íntimo de distintas reparticiones de la Comuna; una especie de revolución de peculiar significación y/o particulares hechos de efectos controversiales para el mandato del ex intendente que hoy despedimos.


Luego, llegaron los quiebres físicos, las denuncias, los procedimientos, las investigaciones de masivas secuelas, de resonantes impactos, hasta la conmocionante o convulsiva sentencia en fueros federales.


Este jueves 27 de Mayo figurará en el almanaque de las grandes personalidades de nuestra política como una de las jornadas más infaustas y seguramente Sergio Varisco, más allá del confinamiento, del aislamiento, de las restricciones, tendrá en el Salón Mariano Moreno del Honorable Concejo Deliberante de Paraná una merecida despedida, cargada de afecto y reconocimiento hacia su abnegada función, no exenta de errores u omisiones.


A las 12 comenzará una breve ceremonia y a las 16,45 sus restos serán inhumados en el panteón familiar del Cementerio Municipal. El paso del tiempo permitirá juzgar con más perspectiva, con más objetividad, con menos apasionamiento, la labor de este indiscutible emblema en la consolidación de la democracia entrerriana; quizás así podamos encontrarnos en una visión de largo plazo y de construcción colectiva que nos mantenga con el foco puesto en construir un Estado al servicio de los paranaenses. (CUESTION ENTRERRIANA)

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