Atentados terroristas

Desde la Filial de Crespo de Federación Agraria Argentina no podemos callar nuestra
voz y expresarnos frente a una situación que consideramos de muchísima importancia
para poder vivir en paz, trabajar en paz y desarrollar y crecer en paz nuestros
proyectos de familias rurales.
Una definición de Terrorismo dice que es una “forma violenta de lucha política,
mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido o la creación de un
clima de terror e inseguridad susceptible de intimidar a los adversarios o a la población
en general”.
Esta forma violenta de lucha consiste en realizar daños a personas, propiedades,
bienes, instalaciones, en forma indiscriminada, para generar ese clima de inseguridad
y terror.
El terrorismo entonces trabaja con el pensamiento “maquiavélico” de que “el fin
justifica los medios” y no duda en causar ese daño que puede alcanzar hasta la
muerte de cualquier persona o la destrucción de bienes materiales, instalaciones,
edificios y demás.
Una característica deplorable que podemos asignar al terrorismo, entre otras, es ser
un acto cobarde ya que se realiza contra terceros que están indefensos o que no son
sus rivales políticos o ideológicos directos.
La rotura de bolsas que almacenan granos o alimentos para los animales ocurridas en
los últimos días y siempre, pueden considerarse por lo anterior “actos de terrorismo”,
por lo cual no deberían pasar desapercibidos ni por las autoridades ni por la sociedad
toda.
Con la rotura de las bolsas, según las circunstancias, se puede llegar a perder un
recurso económico de gran valor para la Nación. No sólo se hace perder al propietario
de esos granos o forrajes parte de la riqueza generada con una legítima actividad
productiva, sino que se atenta contra el Estado y la sociedad toda. Especialmente en
nuestro país, más de la mitad del valor que representa esa mercadería se transforma
en recaudación impositiva y pago de servicios comerciales y financieros que son el
combustible del sistema económico vigente.
Con la rotura de las bolsas, los terroristas roban al propietario parte de su propiedad,
al Estado parte de su recaudación y al resto de los actores económicos parte de sus
ganancias. Además, paradójicamente, roban a las personas en situación de
vulnerabilidad socioeconómica, parte de los subsidios que les otorga el estado los
cuales provienen de las retenciones e impuestos que paga el propietario de la
mercadería en cuestión.
La rotura de silos bolsa que está ocurriendo, no deben ser considerados como hechos
aislados y de menor importancia, sino como verdaderos “atentados terroristas” contra
el orden democrático establecido y contra la sociedad toda. Por lo tanto, deben ser
investigados por la justicia, denunciados por los testigos y repudiados por la sociedad
en su conjunto.
La experiencia histórica demuestra que “el terrorismo” sólo agrega a una sociedad más daño que beneficios.

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