Bulling o acoso escolar: una cara de la misma moneda.

El bulling o acoso escolar es una realidad que afecta dramáticamente a los niños y niñas y jóvenes en el ámbito escolar, y constituye un fenómeno que crece y que, como resultado, deja secuelas traumáticas en quienes lo sufren. Cómo abordar este flagelo desde el ámbito familiar y escolar, antes de que ocurran lamentables tragedias.
La muerte de Naira Ayelén, una adolescente de 17 años que fue salvajemente golpeada días atrás por sus compañeras a la salida de la Escuela Secundaria para adultos 5, de la localidad bonaerense de Junín, prendió la alerta.

Luego, el caso de dos alumnas de la Escuela Del Centenario, de Paraná, que se enfrentaron “a piñas” en el lugar denominado “Boca del tigre”, en el parque Urquiza, mientras sus compañeros las alentaban y las filmaban, mostró que las cosas no están bien, ni en la sociedad, ni en el ámbito escolar. El video viralizado después en internet marcó un antes y un después en esta realidad que todos conocen pero pocos asumen.

Un tercer caso se dio –aunque no trascendió-, en la Escuela Normal de Paraná, donde un niño de siete años dejó encerrado en el baño a un compañerito. Esa situación podría no llamar la atención, pero la realidad es que ese chico ya protagonizó varias instancias con chicos de su mismo grado. Alerta roja.

Un fenómeno actual
Abusos físicos, verbales y psicológicos, en el patio de la escuela, en la clase de gimnasia. La violencia entre niños y adolescentes crece dramáticamente con situaciones de acoso, agresión o lamentables tragedias.

Especialistas y psicólogos intentan alertar a padres y docentes sobre los signos y señales de este flagelo como así también cómo abordar las acciones para prevenirlo o atacarlo en casos en que ya se está desarrollando esta problemática. El bulling es una forma de acoso entre iguales, una forma de intimidar y atemorizar a la luz del día a un chico o joven, la víctima puede ser cualquiera.

Según los especialistas “es necesario entender de que el acoso escolar no son simples peleas entre chicos o situaciones que han de resolver entre ellos. Es una situación grave para todos, de la que es preciso tomar conciencia, defender a la víctima y cambiar la conducta del agresor”, aseguran.
Los niños, niñas y jóvenes que sufren molestias o intimidaciones son más proclives que otros niños a sentirse deprimidos, solitarios, ansiosos; tener la autoestima baja, sentirse enfermos y pensar incluso en quitarse la vida.

Aunque el bulling no implica necesariamente criminalidad o violencia. Por ejemplo, funciona a menudo con abuso psicológico o verbal. En las escuelas, ocurre generalmente en áreas con ninguna o mínima supervisión del adulto. Puede ocurrir en casi cualquier parte del establecimiento o alrededor del edificio.

Ante estas situaciones, los psicólogos instan a los adultos a escuchar al niño o niña afectados: “tome en serio las quejas acerca de actos de molestia o intimidación y tenga capacidad de respuesta. Tome las medidas apropiadas para intervenir”, recomienda en la doctora Marta Susana Martín, psicóloga Clínica, en un informe sobre este flagelo.

Los chicos lo piden
En noviembre de 2012, alumnos de escuelas entrerrianas presentaron en el Senado Juvenil diversos proyectos. Uno de ellos, Andrés Martínez, de la escuela número 2 “Francisco Ramírez”, de San Salvador, explicó a AIM que la iniciativa que trajeron al Senado es un proyecto de comunicación, por el que buscan que se implemente la ley 9655, como así también el programa “Enredarse”. “El tema tratado y por lo que vinimos, es tratar de que se aplique la ley de Violencia Escolar o bulling. Nosotros vemos como muchos chicos sufren maltrato en la escuela, en el aula, de parte de sus propios compañeros, por lo que nos basamos en esa situación para redactar la iniciativa”, contó.

Por imitación
Dicen los psicólogos que los niños aprenden por imitación. Los monos también, como puede inferirse de un relato contenido en la serie “Matemática, ¿estás ahí?”, del periodista y matemático Adrián Paenza, que lo tomó de una obra del holandés Keith Devlin.
Paenza agrega una moraleja: “cualquier similitud con la realidad de los humanos no es coincidencia ni casualidad. Es que así somos, como monos”.

Hay seis monos en una pieza. Del techo cuelga un cacho de bananas. Debajo de él hay una escalera de pintor de dos hojas. No pasa mucho antes de que algún mono suba la escalera hacia las bananas. Entonces comienza el experimento: todos los monos son rociados con agua helada. Eso detiene al mono que subía. Un rato después, otro mono o el el mismo intenta subir otra vez con el mismo resultado: todos son rociados con agua helada. Cuando el procedimiento se repite varias veces, tan pronto un mono quiere subir la escalera los otros lo evitan, a los golpes si es necesario.
Entonces los experimentadores retiran uno de los monos de la pieza y hacen entrar otro, que no participó del experimento. El “nuevo” ve las bananas y se acerca a la escalera; pero los otros lo atacan. Dos intentos más y el “nuevo” ya aprendió: no debe subir si quiere evitar los golpes.

Entonces los experimentadores retiran otro mono e introducen uno que no ha participado del experimento. El nuevo se acerca a la escalera tratando de llegar a las bananas, pero los otros se lo impiden, incluyendo el que había sido introducido antes y que no había sido rociado con agua helada.

El procedimiento se repite con nuevos monos hasta que al final no queda ninguno de los que sufrieron el agua helada al comienzo. Sin embargo, todos han aprendido a respetar la regla: no se debe subir a la escalera si no se quiere ser atacado por los demás. Solo que ahora ninguno sabe cómo se originó la regla porque ninguno sufrió el agua helada.

Violencia escolar, tema de un libro
El libro “A falta de palabras… sobre la violencia escolar y el lazo social del púber agresivo”, de Laura Bibiana Imbert y Silvia Patricia Dottori, aborda la problemática de los maestros que intentan comprender lo que pasa por entre las rendijas de una institución resquebrajada, “cuando todos los días tratan de llevar adelante un proyecto educativo lidiando con niños que expresan como pueden, desde las condiciones concretas de una existencia plagada de vulneraciones, las violencias sociales de las que son objeto”, confirmó a AIM la licenciada en Trabajo Social Elena Riegelhaupt.

El libro, que “da muchas pistas a los docentes, trata sobre maestros que intentan comprender lo que pasa por entre las rendijas de una institución resquebrajada, cuando todos los días tratan de llevar adelante un proyecto educativo lidiando con niños que expresan como pueden, desde las condiciones concretas de una existencia plagada de vulneraciones, las violaciones sociales de que son objeto.

La violencia que crece
“La escalada de violencia afecta fuertemente a la comunidad en general, y a la educativa en particular”, afirmó a esta Agencia la secretaria General de la seccional Paraná de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer), Alejandra Gervasoni.

La sindicalista analizó la conflictividad social que crece en la provincia y la ciudad y advirtió que “perjudica a nuestros niños y adolescentes, que le gambetean a la vida. Por eso denunciamos y lo seguiremos haciendo y por eso pero también buscamos alternativas con otros sectores”.

Para abordar el tema, que preocupa a la comunidad educativa, el 10 de mayo comenzará un taller en la sede gremial de Agmer Paraná, Laprida 136, con la psicóloga Carina Silva, que desarrollará “Jóvenes y adolescentes en situación de vulnerabilidad”.

Para Gervasoni, “deberemos juntarnos entre todos si es que verdaderamente nos interesan nuestros jóvenes, para sacarlos de esa problemática y ayudarlos a construir un futuro digno”.

Conflictos sociales
Los conflictos sociales, y la generación de nuevos códigos y subculturas, complican “el dictado normal de clases y la concurrencia de alumnos y docentes a las escuelas”, afirmó a AIM el secretario de Jubilados de la Agmer, Roque Santana.

“La situación en algunas escuelas, especialmente en algunos horarios, es conflictiva. Los conflictos, en general, siguen circulando en la escuela, pero no necesariamente se suscitan en la misma. Hay otros intereses, lideres, autoridades, códigos… lo social se refleja en la escuela, esto es lo cierto. Hay un desvalor por cuestiones básicas, ya que en la escuela se repite el descrédito que se ha construido de algunas instituciones, y las reglas que la regulan no necesariamente son las que existen en los ámbitos escolares. Creemos que cuanto antes se aborden estas problemáticas sociales, habrá más chance de revertir algo que tristemente va in crescendo”.
De la Redacción de AIMdescarga

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