Tragedia de Once: Fuerte pedido de justicia y críticas al Gobierno en el acto por las víctimas.

Fue en Plaza de Mayo, a dos años del choque. Los familiares hablaron de “corrupción” y cargaron contra la Presidenta y los ministros De Vido y Randazzo.
En una Plaza de Mayo desgarrada por el dolor, familiares, amigos y vecinos conmemoraron el segundo aniversario de la Tragedia de Once. Miles de personas se acercaron con carteles y remeras para recordar a las víctimas y pedir justicia a pocos días del juicio que sentará en el banquillo de los acusados a funcionarios y empresarios. La plaza quedó regada de lágrimas, pero también de fuertes reclamos. Los familiares responsabilizaron por la tragedia a la Presidenta, a los ministros Florencio Randazzo y Julio De Vido, y a los ex funcionarios Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, entre otros.

Los actos comenzaron con un emotivo video filmado por los familiares. Y, cuando las miles de personas que acompañaron a las familias encendieron sus velas, continuó con los discursos de Nora Cortiñas, el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, el cineasta Juan José Campanella y Gustavo Vera, de La Alameda. Pero lo más fuerte llegó con el comunicado de todos los familiares que leyeron los padres de Lucas Menghini Rey, el chico que fue hallado muerto casi dos días después del choque. Dijeron: “La Presidenta es responsable porque desoyó a la Justicia, que ordenó que el Estado nos brindara apoyo y ayuda. Nunca instruyó a sus ministros para que se ocupara de nosotros. Es responsable porque nunca le importamos ”, dijeron Paolo Menghini y María Luján Rey. “Los lazos entre el Gobierno y los procesados se mantuvieron siempre. Para los responsables, amiguismo y complicidad; para las víctimas, el olvido”, denunciaron.

Y señalaron también a otros funcionarios: “Randazzo dice que no puede hacer lo que no se hizo en 50 años. Se olvida que de los 50, 10 pertenecen a la gestión del modelo del que forma parte”. Y a De Vido: “Que sea citado para explicar la responsabilidad de sus subalternos. Si sabía lo que pasaba, debe ser juzgado. Y si no sabía lo que estaba pasando tiene que renunciar a su cargo por no haber podido o no haber querido ver la corrupción”.

Antes de los discursos, una radio abierta ofició de voz para conocer a todas las organizaciones, partidos políticos y asociaciones que se solidarizaron con los familiares. También pasaron temas grabados por el grupo de rock de Lucas y otros que se inspiraron en la tragedia.

Pero los homenajes habían comenzado más temprano, exactamente a las 8.32 de la mañana. A esa hora sonaron las sirenas de la estación de Once. La hora en la que se transformó por siempre la historia de 51 personas, de 51 familias. Incluso la historia de un país, que fue espectador de la mayor tragedia ferroviaria de la historia reciente. A las 8.32 del sábado 22 de febrero de 2012 el tren Chapa 1 se estrellaba contra el andén 2 de la estación y entre los fierros retorcidos murieron 51 personas –una de ellas, una mujer embarazada– y hubo más de 700 heridos.

Y junto a esas vías Mónica Bottega, la mamá de Tatiana Pontiroli, leyó la carta que el papa Francisco le había hecho llegar unos días antes. Todos recordaron con enorme agradecimiento el día en que aquel Jorge Bergoglio les abrió las puertas de la Catedral para oficiar una misa (ver “ La carta que les….”).

Fue un sábado lleno de recuerdos, de lágrimas contenidas, de abrazos fraternales y cargados de emoción. Y también un sábado de dolor, de catarsis. Muchos familiares y vecinos coincidieron en remarcar que ahora, dos años después, la tragedia duele más.

Los homenajes continuaron a las 11.30 con una misa en la Catedral. Cerca del altar había 52 velas, en recuerdo de las víctimas. Y los familiares habían puesto un cartel con la foto del papa Francisco y una de las frases de la carta que les envió: “Hay responsables irresponsables que no cumplieron su deber”. “Algo que la muerte no puede matar es el amor por aquellos que amamos”, dijo el obispo auxiliar Eduardo García.

A las 17, los familiares convocaron a la Plaza de Mayo. Allí se acercó mucha gente a estampar sus remeras con el logo de justicia y el número 51. “No soy familiar y creo que nunca estuve en Once. Me movilizó la impunidad de quienes hoy manejan el Estado, de los De Vido, Schiavi, los Jaime y los Cirigliano, responsables por codicia de matar a muchos argentinos”, opinó Rita Alvarez, vecina de Recoleta. Llevaba un cartel en el que escribió “vine por mis hermanos”.

Con el sonido de fondo de la radio abierta, Luis Alberto Macías recordó a su sobrino, Federico Bustamante. Tenía 19 años y murió cuando iba a trabajar. “Lo vamos llevando con mucho dolor. Lo que nos motiva es la gente que nos acompaña y apoya. No hay que olvidar esta tragedia, porque le puede pasar a cualquiera”, dijo a Clarín. Y contó que Federico “vivía a media cuadra de mi casa, no era solamente mi sobrino, era un hijo más, un hijo del corazón”.

Producción y textos: Silvia Gómez, Nora Sánchez y Einat Rozenwasser
fuente diario Clarin.-titulo_CLAIMA20140223_0093_17

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