A MAS DE DOS AÑOS DE LA DESAPARICION DE “POCHO” MORALES SU HIJO LAMENTO: “ES COMO QUE YA CERRARON EL CASO”.

“Está todo quieto y no vemos que se esté trabajando, es como que ya cerraron el caso”, afirmó Walter Morales, a casi dos años y medio de la desaparición de su padre, José “Pocho” Morales, en San Jaime de la Frontera • Dijo que cree que “se trabajó mal” y añadió: “No sé si se deben favores o no quieren investigar a quien tiene que ser investigado, pero hay gente a la que no le interesa descubrir este caso”.

Reconstruir los últimos minutos antes de la desaparición de Morales implica remitirse al martes 30 de agosto de 2011. Ese día, a las 20:15, el hombre de 66 años que se dedicaba a levantar quinielas, pasó por la agencia propiedad de su familia “a levantar una lista y llevársela a cuatro clientes que faltaban y que vivían a una cuadra y media del negocio”, recordó su hijo.“La vecina de la esquina fue la última que estuvo con él. Hacía calor. Andaba gente, los chicos del colegio estaban con el tema carrozas, había movimiento. No nos cierra que nadie haya visto nada”, agregó.

“A las 20:30 tenía que venir a hacer el cierre, a descargar la máquina, pasaron unos minutos, no venía, era raro. Mi mamá lo llamó por teléfono y estaba apagado y ahí nos dimos cuenta que algo estaba pasando”, indicó Walter. En esos 15 minutos se perdió todo tipo de rastros. Desde entonces, nada se supo sobre los pasos de “Pocho” ni qué fue de sus pertenencias: una bicicleta, una máquina tipo postnet, un portafolio negro y una cartera de jean.

“No había hecho los últimos cuatro clientes, no sabemos hacia dónde agarró. No puede ser que nadie haya visto nada”, insistió Walter, apuntado que a la media hora “San Jaime entero lo buscaba”.

Para los familiares nunca hubo dudas sobre “una desaparición forzosa”. “Siendo como era con el nieto, mi nene, en algún momento iba a llamar. Esto fue algo forzoso”, remarcó el hijo.

Sobre su relación con el padre: “Se dijeron y hablaron muchas cosas que no son ciertas. En las mismas testimoniales han hablado pavadas. Fueron muy pocos los que dijeron la verdad. Problemas no tenía ni con mi hermano, ni con mi madre ni conmigo. A nosotros nos investigaron y me parece bien que lo hagan”, apuntó.

Morales comentó que de la investigación se desprendieron rastrillajes y varios allanamientos “pero todos con resultados negativos”. Asimismo, dijo que sus familiares nunca recibieron llamados telefónicos con datos o pistas y tampoco amenazas.

“Pensamos que él vio algo, como andaba todo el día en la calle”, esgrimió buscando alguna explicación a la desaparición de su padre.

Con respecto al aporte de Domingo Miño, quien estuvo demorado porque habría brindado un testimonio falso sobre un posible encuentro con “Pocho” en una terminal de Córdoba, Walter admitió a Chajarí al Día que la familia nunca confió en esa pista.

“La Justicia está lenta. Nosotros queremos resultados. No podemos esperar. He hablado con el fiscal (doctor Maximiliano Larocca Ress), tengo buena relación, lo conozco desde antes, pero no hay nada”, resaltó por último Walter.

“Son dos desaparecidos en democracia, en un pueblo de cinco mil habitantes. Para mí, si el caso le pesa a la Policía, no lo está demostrando, no le interesa”, cuestionó Walter. De este modo aludió a la desaparición de Sebastián Ortiz, el hombre oriundo de Paso de Los Libres, quien fue visto por última vez en San Jaime el 6 de septiembre de 2010. Hay muchos elementos coincidentes entre esa desaparición y la de “Pocho”. (APFDigital)descarga (4)

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